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El Sol
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Es la estrella más cercana a la Tierra y el mayor elemento del
Sistema Solar. Las estrellas son los únicos cuerpos del Universo
que emiten luz. El Sol es también nuestra principal fuente de energía,
que se manifesta, sobre todo, en forma de luz y calor.
El Sol contiene más del 99% de toda la materia del Sistema Solar.
Ejerce una fuerte atracción gravitatoria sobre los planetas y los
hace girar a su alrededor.
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El Sol se formó hace 4.650 millones de años y tiene combustible
para 5.000 millones más. Después, comenzará a hacerse más
y más grande, hasta convertirse en una gigante roja. Finalmente, se hundirá
por su propio peso y se convertirá en una enana blanca, que puede tardar
un trillón de años en enfriarse.
El Sol cambia de signo cada 30 días, ya que la Tierra tarda un año,
365 días en girar alrededor suyo y nuestro movimiento hace que lo veamos
en signos del zodíaco distintos alrededor del día 21 o 23 de cada
mes.
Simbólicamente, el Sol es nuestro espíritu, nuestro ego, la individualidad,
lo masculino, la escencia, el ser y la creatividad personal. Es la Estrella
que rige a Leo.
Naturalmente, el Sol fue el principal cuerpo celeste observado por el hombre
y, por lo tanto, ocupa un lugar importantísimo en todas las mitologías.
El dios griego Apolo era la personificación del Sol y fue adorado como
la fuente de la fuerza vital, iluminación y curación.
En la astrología el emplazamiento del Sol revela la cualidad básica
de nuestra conciencia. Es el factor central de nuestra personalidad, de la misma
forma que el Sol es el centro de nuestra galaxia.
No cabe duda que el Sol es muy importante para el análisis astrológico,
pero no debemos olvidar que es un solo factor entre muchos.
Un Sol bien emplazado y aspectado otorga a su nativo alegría, confianza
y buena salud. Tiene una afinidad natural con el signo Leo, el cual comparte
muchos atributos con el Sol.
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